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domingo, 20 de abril de 2014

Es como si estuviera aprendiendo a caminar nuevamente, como si mis heridas estuviesen permitiendo que mis pies se posen firmes nuevamente, pero tú, tu presencia, el mas mínimo respirar cerca, parada, inmóvil, semi sonríes, o ya sea que levantes una ceja, como disfrutando tu influencia, en seco asomas una mirada firme y directa, y yo caigo desplomado, sin cordura, ni comprender como es que sigue sucediendo.

viernes, 11 de abril de 2014

S.100 PALABRAS

Estas weas las escribi para un concurso y bueeeeh, no gane porque soy un asco y son fomes xD
El placer de la Juventud

Los vasos aún se encontraban por el suelo, se levantó despacio, no recordaba. El aire sofocante y espeso producía su respiración lenta y profunda, avanzo por el pasillo, rodeo el espejo sin ni siquiera mirarse, el sudor delineaba su leve musculatura.  –Aquí- oyó desde el final del pasillo, tras algunos pasos la botella tirada en el camino despejo su garganta, el líquido recorrió y estremeció los sentidos de su cuerpo, -Aquí- arrastro la brisa de la ventana a sus oídos, abrió la puerta, sus sentidos aún se encontraban un poco torpe, ella lo esperaba con el maquillaje corrido y las pantis negras un poco rasgadas, se miraron y estremecieron, estaban perdidos, ya eran cómplices.




Divagación rutinaria

Detente, suaviza el puño, te estás lastimando. No todo es malo, los árboles danzan en compás al universo, sus hojas aplauden al saber que existes.  No sigas, no quiebres tu sonrisa con tal incomoda mueca de disgusto, sabes que jamás te abandonaría, no estás tan sólo como crees, escúchame, deja de mirar a esa pareja, el amor no lo es todo. Estas ahogado, deberías respirar un poco, deberías abandonarlo todo y permitirte ser feliz, eso creo, o mejor tan sólo ignórame, no soy más que parte de tu conciencia, ahora apúrate, ahí viene la locomoción, regresa ya a tu rutina.


No todos son capuchas

Se le ve correr y saltar, las piedras son parte del cielo, y las cortinas de humo decoran el ambiente, la lluvia jamás falla y derrama lagrimas hasta del corazón más rígido, con un palo en mano reclama lo que cree que le pertenece, un silencio absoluto se rescata entre el bullicio, una mirada de odio frente a lo que él cree no es lo correcto, tan sólo quiere un poco de su patria, tan sólo pide ser escuchado, de manos a la espalda sube donde se encuentran los que llevan cascos. Atentos escuchen. Su grito nuevamente ha sido silenciado.








Imprudencia

Las estrellas desparramadas cual tinta en el lienzo de la vida, pasos que tan sólo crujen en un viaje interminable, sus ojos se encuentran abiertos, excitados, los audífonos conectan su realidad con la energía de aquel grupo que hace la melodía de sus rutinas, se siente poderoso, se nota en su caminar, sabe que puede ponerle el pie en sima al universo, sabe que podría sacar lagrimas hasta el mayor de sus enemigos,  lo cree, esa es la clave, esa es la clave de todos, y el sol fue testigo de aquello, se asomó sobre la cordillera, sus pestañas acariciaron sus mejillas, el calor quemo sus frías mejillas, las estrellas ya no lo cubrían, el vehículo no le miró a los ojos,  el forense los zurció para concluir su historia.


Las calles pretendían ser desérticas, un vacío como el de un actor que no encuentra su aplauso, Santiago había sido cubierto por la noche, y me encontraba camino a una locomoción cercana, a los pies del cerro santa lucía caminaba sin apuros, cantaba en voz alta Fé, un tema de Lucybell que me fascina, el frío escarchaba mi rostro, o así se sentía, a pesar del rojizo matiz que tomaban las grises calles productos de los faroles de las plazas y algunas vías, a lo lejos, logré divisar una silueta delgada, un joven de chaqueta ajustada y de cuero caminaba en dirección contraria a la mía, un pelo negro y facciones cinceladas era lo que lograba destacar, a los metros avanzados me percaté que me observaba, pero no de manera normal, un poco más a los ojos de lo que se mira a un extraño, al principio pensé en que quizás era alguien conocido, pero un rostro como aquel lo habría recordado, nos cruzamos mirándonos sin titubear, nuestros hombros estuvieron cerca, y por el rabillo del ojo un movimiento llamó mi atención, era evidente que se había volteado para seguir observándome, sin detenerme decidí dar la vuelta, al girar mi cabeza me encontré con él caminando y haciendo el mismo acto, ambos nos detuvimos en seco. Los nervios me decían que era todo un trance de coqueteo, y yo lo sabía, pero quise ver hasta donde se podía llegar a esas alturas de la noche, a distancia y de frente a él sonreí, tenso espere una respuesta, el joven dio un par de pasos y levanto su mano en señal de saludo, algo lento, un poco desconfiado y nervioso de las miradas de una pareja que nos observaba a la distancia, yo sonreí como acto reflejo, el respondió de la misma manera, dio un par de pasos más, todo sin despegar sus ojos de mí, su cabeza un poco inclinada hacia su hombro derecho le hacía ver algo delicado, yo sonreí nuevamente, cuando estaba lo suficientemente cerca  mantuvimos la distancia, me di cuenta que no debía, no en estas circunstancias, decidí hablar, un  “Lo siento” afloro de mis labios, me quedo mirando un poco despistados, había sido entretenido, di media vuelta, y continúe mi camino.