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jueves, 7 de agosto de 2014

demasiado café y cocacola antes de dormir

El día estaba frío, el sol calentaba nuestras pieles y se esforzaba por temperar lo que el viento enfriaba, la vereda era su asiento, compartían una extensa conversación sobre cosas sin importancia pero de suma urgencia
-el viento me está aburriendo, deberíamos salir de aquí
-por supuesto, vamos
El grupo de jóvenes se dirigió a un gran pórtico conocido, tomaron asiento y continuaron charlando, uno de ellos extrajo un pequeño teclado y comenzó a producir melodías conocidas, la hermana de uno de los jóvenes hizo lo mismo, su teclado era un poco más grande, y lo habían conseguido a altas alturas de la noche en un pesadillo cercano, comenzaron  a sacar melodías con dificultad, y hacían correr las teclas de mano en mano, sonaron temas clásicos como una que otra canción villera conocida, se traía todo entre risas. A ratos se detuvo el viento, y se abrió paso a una tarde asoleada sin molestias, uno de los jóvenes se hizo en compañía a una amiga de años, y un conocido de no muchos meses, tomaron camino rumbo a la costa, y pasearon por una gran costanera, los visitantes extranjeros y algunos residentes en busca de entretención se encontraban atestados a la orilla de las aguas. A pocos metros donde se encontraban comenzaba el puerto, una estructura de madera con grandes pilares, una orilla sin arenas era dibujada por una gran barrera de concreto, el chico diviso un cangrejo a los pies de uno de los pilares, sobre una roca que el oleaje pulía cuidadosamente, sin pensarlo dos veces, queriendo entretenerse un rato, el joven se lanzo al aire de un gran salto, cayendo cerca del despistado crustáceo, se arremango los pantalones y tomo el crustáceo entre sus manos, era un poco más grande que sus ambas manos, al ponerle atención uno de sus ojos sobresalía demasiado, y el otro no se veía por ningún lado, el joven sorprendido acercó su dedo, y al hacer contacto con la viscosa extremidad del animal, este se contrajo, el joven largo una carcajada y lo hizo reiteradas mentes a los ojos de sus amigos, a sus espaldas un grupo de olas tomó fuerzas, y un extraño objeto metálico se elevo del mar, quedo suspendido a no más de un metro  de la superficie agitada por las ráfagas que esta producía, parecía una especie de araña plana, con múltiples articulaciones, aun el agua no dejaba de escurrirse por él y se abalanzó hacia el muchacho, con una especie de pinza que salió de s pecho, tomó al extraño crustáceo y alzo el vuelo, la gente a los alrededores entro en pánico.
Cinco naves de iguales rasgos surgieron a la superficie, el viento tomo fuerza y una especie de huracán se forjó en un gran rugido, el joven miraba extasiado dentro de su miedo, no separaba sus ojos de unas extrañas criaturas que emergieron en una gran cantidad, negras con piel lisa y brillante, como pequeños fantasmas sin extremidades, un cuerpo que se dejaba caer como una tela y unas aletas firmes que sin aletear le permitían elevarse a gran velocidad, sin ojos y una boca de dientes afilados que gritaban agresivamente. Una mano le alzó por el brazo y le jalo con fuerza
-¡Sígueme! - Le gritaron para hacerse escuchar entre tanto alboroto
Le llevaron a una extraña especie de nave, parecía tener muchos pisos, un aspecto futurista y muchos ventanales reforzados, el chico entre sin dudar ni pedir exclamaciones, le entraron a una habitación, el joven que lo había llevad parecía más grande que él, de unos 26 o 28 años, un aspecto cuidado y un carácter al parecer bastante firme. Junto a ellos en la misma habitación se encontraba una pareja de jóvenes, la chica lloraba en los brazos de su novio, quien la apretaba y miraba las sombras que se filtraban por la persiana del ventanal, con miedo y un poco paralizado, el joven les quedo mirando, y entendió que se sentía diferente:
-¿Qué demonios son?
-Aun no lo sé, pero pareces agresivos, molestos, están rondando con fuerza entorno de nuestra nave, no sé cuanto logre sostenernos anclados- Respondió el muchacho de tez dura
-¿Dónde demonios estamos?¿Que es este lugar?- Pregunto el joven con el nervio en los ojos
-Bienvenido a nuestra nave, hay muchos jóvenes como tú, tan sólo procura sobrevivir-
 En ese instante dirigió su mirada el ventanal, el chico se encontraba parado junto a la persiana, y su chica estiraba su palma desde la cama en señal de que regresase para poder protegerse en sus brazos, el chico con la mirada en blanco corrió la persiana, y un animal se dirigió hacia el vidrio, y empaño su rostro de un fuerte gemido, n extraño fluido salpico el ventanal y el muchacho cayó al suelo asustado.
-¡No seas estúpido! ¡No los provoques por la mierda!- Tomó al muchacho y lo lanzo sin pensar a una esquina de su habitación,  quedo mirando a la pareja, ambos tan vulnerables y desorientados, y repitió las palabras del joven –Procura sobrevivir…- se dijo para sí mismo, y se dio cuenta de que aquellos dos, ya estaban perdidos.
Salió de la habitación decidido, no había ya nada para perder, encontró luces titubeantes, y a un grupo de jóvenes  se encontraban reunidos, se acerco a grandes zancadas y con la decisión en su mirada se planto frente a uno de ellos, parecía de una edad similar a la de él, pero con la diferencia de que llevaba un uniforme gris, parecía temeroso.
-Qué demonios está sucediendo.
-Perdimos el control, la energía esta crítica y un grupo desconocido a abordado nuestra nave, se encuentran en la plata baja pero van avanzando con rapidez, me notificaron de que vienen armados. Ya no sé qué hacer, incluso los de rangos mayores han decidido velar por ellos mismos- Le quedo mirando fijo, y sus ojos brillaron, se llevo las palmas al rostro –Ya no sé qué hacer- Suspiro con un pánico ahogado
Todos se quedaron mirando, algunos tan solo miraban en blanco, y entre destellos se seguían apagando luces entre los pasillos
-No nos quedaremos aquí, tomen lo que puedan, fierros, cadenas, latas, vidrios, todos nos sirve- Gritaba el joven, los demás asentaban con la mirada y se movían tanteando cualquier cosa que pudiera llevar en sus manos y les sirviese para defenderse- ¡Rápido muévanse, no me pienso quedar aquí esperando mi muerte! ¡Sea lo que sea que venga tras nosotros, nos obtendrán tan fácilmente, ahora vengan!-
Lo jóvenes le siguieron, tras ellos sonaban pasos sobre la metálica superficie del suelo, una especie de eco que les advertía que ya estaban cerca, el joven tomo dos fierros que se encontraban en el suelo, y avanzo con rapidez hacia las bodegas de la nave, en el camino designo puestos a cada uno de los hombres que le seguían, los dejo ocultados en las sombras, con la orden de que luchasen solo si es necesario, al llegar al final le dijo a las mujeres que guardasen silencio y les ordeno entrar a la bodega de doble puerta, el se oculto en una pequeña habitación que al parecer estaba designada al tratar con vegetales, en silencio escucho golpes por el pasillo, y al mirar, noto que su puerta estaba entre abierta, con cuidado la empujo suavemente, y un pequeño chasquido del seguro al cerrarse quiebro la oscuridad, un silencio se produjo, seguido por unos pasos que se acercaban cada vez más. El joven tomo con fuerza sus fierros, y se paro frente a la puerta, la cual se abrió lentamente, una especie de humo entro de a poco, con un pesado olor a goma ahumada, el cableado seguramente ya estaba fallando por completo, entre el espesor del humo vio una silueta que se alzo con violencia, con agilidad el joven le esquivo, e intento asestar un rápido golpe, una especie de chispas se vieron cuando su metal se detuvo con fuerza, y sintió un aire cerca de su rostro, inclino su cuerpo y apoyado en el muro lanzo un segundo golpe, rápido y mortal, pero nuevamente fue detenido, la chispa del metal ilumino lo suficiente para ver que algo contundente se dirigía hacia él, s reintegro con ambos fierros y detuvo el golpe, en ese momento utilizo todo el peso del cuerpo para empujar a su oponente, el cual cayo al exterior al atravesar la puerta, al salir se encontró con muchos de los jóvenes de los que le habían seguido, y al ver con determinación vio caras nuevas, todos muy bien equipados con una que otra arma, y el resto con cualquier cosa que le sirviese para alzarse a una guerra improvisada, al dirigir su rostro al piso, vio un rostro conocido, su combatiente no era otra persona que una vieja amiga
-Luchas bien, pero no sobrevivirías mucho
-¡¿Pero qué demonios está pasando?!
-Te lo explicare luego, ahora síguenos, ya localizamos a todos los sobrevivientes de la nave

Y ahí desperté :c igual estuvo bueno el sueño xD